Javier
Vargas

Miércoles 14 de diciembre de 2005

Combate de ideas

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El silencio es afín al acto de pensar

 

 

LA ATMÓSFERA natural del ajedrez es el silencio. El cálculo de variantes, la valoración, la detección de los planes del adversario y la construcción de la estrategia a largo plazo, requieren silencio. El poeta Eduardo Garduño en, “Caballo de espadas”, dice:

“El silencio como un pez, como la boca de la selva en un muerto...
El silencio filtrándose en el muro, entrando en la armazón del cuarto...”
 

Sin embargo, en muchos torneos, sobre todo los de carácter abierto, suele haber ruido: murmullo de voces, chirriar de sillas al ser acomodadas, pasos de los jugadores que deambulan, chasquidos de obturadores de relojes, etc. Por eso algunos entrenadores aconsejan reforzar la capacidad de concentración, para lo cual sugieren jugar partidas de adiestramiento en ambientes ruidosos e incómodos. 

El silencio abre paso a la reflexión. “La única posesión del hombre es el silencio,” dice el poeta Jorge Ruiz Dueñas, en “Tierra final”, y agrega: “Silencio que da paso a la música de los planetas y al flexible batir de los murciélagos.

”En una “breve antología del silencio”, de “El poema seminal 87”, se lee: “toda poesía verdadera procede del silencio... Es el gran hueco  abismal del que brota la palabra.” En el juego ciencia, al finalizar la partida, no es lo mismo el silencio del jugador que gana, que el silencio del que pierde. El poeta ecuatoriano Jorge Carrera Andrade dice: “El agua imperceptible del silencio se riza en ondas mínimas...”

Sin embargo, aunque el combate sea violento y se luche al borde del abismo, el marco ideal de la contienda es el silencio. El poeta Blas de Otero, en “Hombre”, clama:

“Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte, al borde del abismo, estoy clamando a Dios. Y su silencio, retumbando, ahoga mi voz en el vacío inerte.”

Partida de la Copa Mundial de Ajedrez. Las blancas inclinan la balanza a su favor mediante la creación de dos peones libres en el flanco de dama. A esto se agrega el error de las negras al abandonar un caballo (Diagrama) que, al ser capturado con jaque, conlleva la caída de un alfil.

Blancas: Alexei Dreev (2694)
Negras:
Konstantin Sakaev (2668)
Khanty Mansyisk, Rusia, diciembre 12 del 2005
Defensa semieslava, (Eco D31)

1.d4 d5 2.c4 c6 3.Cc3 e6 4.e4 dxe4 5.Cxe4 Ab4+ 6.Ad2 Dxd4 7.Axb4 Dxe4+ 8.Ae2 Ca6 9.Aa5 f6 10.Cf3 b6 11.Ac3 Ce7 12.0-0 0-0 13.Te1 e5 14.b4 Af5 15.Da4 Cc7 16.Tad1 Ce6 17.Td6 Tfd8 18.Cd2 Dh4 19.Txd8+ Cxd8 20.Af3 Ce6 21.Da6 Cg5 22.Db7 Te8 23.Ae2 Ce6 24.g3 Dh6 25.Dxa7 Cd4 26.Dxb6 Cxe2+ 27.Txe2 Dh3 28.f3 h5 29.a4 h4 30.Df2 hxg3 31.hxg3 Ad3 32.Te1 De6 33.b5 cxb5 34.cxb5 Tc8 35.Ab4 Cd5 36.Aa5 Tc2 37.b6 Tb2 38.Dd4 Dh3



 
39.Dxd5+, rinden negras. 1-0.

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